En medio de rumores, presiones políticas y versiones sobre una reestructuración interna en Morena, Andrés Manuel “Andy” López Beltrán dejó la Secretaría de Organización del partido guinda para buscar una diputación federal por Tabasco rumbo al proceso electoral de 2027.

Aunque oficialmente la salida fue presentada como una decisión personal para competir electoralmente en su estado natal, dentro de círculos políticos crecen las versiones de que su salida habría sido acelerada desde las más altas esferas del poder tras semanas complicadas para el partido oficialista.

La renuncia ocurre apenas días después de reuniones privadas entre la presidenta Claudia Sheinbaum y funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin, en medio de la creciente presión de Washington sobre presuntos vínculos de políticos mexicanos con grupos del crimen organizado.

En el entorno político también se comenta la posibilidad de que próximamente sea revelada una nueva lista de personajes señalados por autoridades estadounidenses por presuntos nexos con organizaciones criminales, aunque hasta el momento no existe información oficial que vincule directamente a López Beltrán con alguna investigación formal.

La caída política de “Andy” también coincide con una serie de tropiezos internos. Su operación política en estados del norte del país fue duramente cuestionada tras los malos resultados electorales y particularmente después de la fallida movilización morenista en Chihuahua contra la gobernadora Maru Campos, evento que evidenció fracturas y baja capacidad de convocatoria.

Analistas consideran que la popularidad heredada de su padre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, no logró consolidarlo como una figura política propia. Incluso medios nacionales e internacionales señalan que su salida forma parte de una reconfiguración interna impulsada rumbo a las elecciones intermedias de 2027.

La renuncia de López Beltrán se suma además a una serie de movimientos dentro de Morena que han despertado sospechas sobre un posible “sacrificio de piezas” dentro del oficialismo. Primero fue el debilitamiento político de Adán Augusto López Hernández tras señalamientos sobre presuntos vínculos de personajes cercanos con el grupo criminal “La Barredora”; después vino la salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional del partido, y ahora el relevo del hijo del exmandatario.

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Aunque Morena insiste en que se trata de movimientos naturales rumbo al próximo proceso electoral, las especulaciones sobre presiones internas y externas continúan creciendo dentro y fuera del partido rojo quemado.