Rogelio Lara|
En el sur de Tlaxcala hay municipios con historia, identidad y carácter. Zacatelco es uno de ellos. Sin embargo, durante años ha quedado la sensación de que su potencial no ha sido plenamente aprovechado.
En días recientes, Ricardo Román puso sobre la mesa una idea que no suena descabellada, sino necesaria: que Zacatelco se convierta en referente estatal.
La afirmación parte de una realidad evidente. El sur ha reclamado durante décadas mayor atención en políticas públicas e inversión estratégica. Y aunque los discursos sobre el “rezago histórico” se han repetido generación tras generación, pocas veces se habla con claridad de convertir esa narrativa en oportunidad.
Zacatelco tiene ubicación estratégica, tradición comercial, riqueza cultural y una identidad que lo distingue. Tiene, además, algo que no se puede fabricar desde el escritorio: gente trabajadora y orgullosa de su tierra.
Ricardo Román, exregidor y rostro de una nueva generación política, habla de liderazgo natural y de una visión distinta. No desde la confrontación, sino desde la convicción de que el municipio puede aspirar a más. Y quizá ahí radica el punto central: cambiar la conversación del rezago a la proyección.
Convertirse en referente implica ordenar el crecimiento, fortalecer la seguridad pública, detonar el turismo regional y apostar por el desarrollo económico con identidad propia. No es tarea sencilla, pero tampoco imposible cuando existe claridad de rumbo.
Zacatelco no necesita discursos grandilocuentes; necesita visión estratégica, gestión permanente y presencia territorial. Necesita que quienes aspiren a conducir su destino comprendan que el municipio no solo es historia, sino futuro.

Hoy más que nunca, el sur requiere liderazgos que entiendan su dinámica social y económica. Que sepan escuchar, pero también ejecutar. Que reconozcan el valor de la cultura local como motor de desarrollo.
¿Zacatelco podría ser referente en Tlaxcala? El momento de dar el salto parece estar sobre la mesa.




