Rogelio Lara|

Tlaxcala volvió a colocarse en la agenda nacional, no por logros legislativos ni avances en materia de seguridad, sino por la exhibición pública de la falta de preparación de la diputada local de la Cuarta Transformación, Brenda Cecilia Villantes, quien preside la Comisión de Seguridad en el Congreso del Estado.

El señalamiento fue hecho por El Saga, ingeniero de profesión y exdiputado local en Tlaxcala, quien cuestionó duramente el desconocimiento de la legisladora sobre los temas elementales de la comisión que encabeza. El episodio fue retomado por diversos portales informativos a nivel nacional, evidenciando una vez más la precariedad con la que algunos perfiles llegan y permanecen en cargos de alta responsabilidad.

La crítica no se centra en un error menor, sino en una realidad preocupante: una diputada con cinco años en funciones que no domina el marco legal ni los asuntos básicos relacionados con la seguridad pública, una de las áreas más sensibles para la ciudadanía. La falta de preparación, estudio y compromiso queda al descubierto cuando quienes legislan no pueden responder con solvencia sobre los temas que les competen.

Este tipo de casos refuerza la percepción de que el Congreso local se ha convertido, para algunos, en un espacio de simulación, donde se privilegia la lealtad política sobre la capacidad, reduciendo el trabajo legislativo a una simple mecánica de “levanta dedos”, ajena a las verdaderas necesidades del estado.

La representación popular no es un trámite ni un premio: exige preparación, responsabilidad y respeto por la ciudadanía. Cuando esto no ocurre, el descrédito no solo alcanza a una legisladora, sino al propio Poder Legislativo y al proyecto político que la sostiene.

Y ante la contundencia del señalamiento y el eco que ha generado, surge una pregunta inevitable en el ámbito político local:
¿será que volveremos a ver al Saga en la boleta electoral del 2027?