Rogelio Lara |
Movimiento Ciudadano se ha consolidado como una fuerza política en crecimiento a nivel nacional. Los números lo respaldan: de ser un partido marginal en 2018 pasó a convertirse en un actor relevante en 2024, con presencia real en gobiernos estatales y municipales. Bajo ese contexto, la dirigencia nacional ha puesto la mira en Tlaxcala rumbo a 2027. Sin embargo, el camino elegido hasta ahora parece más un tropiezo que una estrategia.

El destape anticipado de Delfino Suárez Piedras como aspirante al gobierno del estado no solo no ha generado entusiasmo ciudadano, sino que ha exhibido las debilidades estructurales de MC en la entidad. A meses de haber sido presentado públicamente, su figura no logra despegar en encuestas ni en conversación pública. No hay narrativa de cambio, no hay confrontación política y, sobre todo, no hay una postura clara frente al gobierno estatal.

Y ese es el problema de fondo: Movimiento Ciudadano nació como una alternativa crítica al poder, pero en Tlaxcala su principal carta parece cómoda con el status quo. Suárez Piedras ha evitado cualquier señal de oposición real a la administración encabezada por Lorena Cuéllar, lo que ha alimentado versiones sobre intereses económicos y acuerdos que lo atan más al gobierno que a una posible candidatura ciudadana.

En política, el silencio también comunica. Y hoy MC Tlaxcala comunica tibieza, cautela excesiva y falta de carácter. Mientras otros partidos mantienen presencia mediática y narrativa, el movimiento naranja parece reducido a una apuesta personal que no conecta con el electorado.

La responsabilidad no recae solo en el aspirante. La dirigencia estatal, encabezada por Danae Figueroa, tiene la obligación de ofrecer diagnósticos reales a la coordinación nacional. Insistir en un perfil que no crece, no emociona y no confronta es condenar al partido a competir solo por sobrevivir, no por ganar.

Ante este escenario, dentro del propio movimiento ya se mencionan otros perfiles que podrían replantear la estrategia rumbo a 2027. Nombres como Juan Carlos Sánchez García “SAGA”, Julio César, Gregorio Cervantes (Goyo) y la diputada federal Mariana Jiménez Zamora aparecen en la conversación política como posibles opciones con mayor reconocimiento o estructura territorial. Sin embargo, hasta ahora, ninguno ha sido impulsado de manera clara ni formal.

También comienza a tomar fuerza la posibilidad de que Movimiento Ciudadano explore una eventual alianza con el PRI y el PAN, una decisión que, de concretarse, implicaría una contradicción con el discurso original del partido, pero que podría responder a la necesidad de competir frente a un Morena desgastado, dividido y con fisuras internas evidentes. La pregunta es si MC está dispuesto a sacrificar identidad a cambio de competitividad electoral.

Tlaxcala no necesita destapes prematuros ni candidaturas cómodas. Necesita perfiles sólidos, con discurso, independencia y un proyecto real de gobierno. En política, como en el ajedrez, una mala jugada al inicio puede costar toda la partida.