Rogelio Lara|
Esta mañana, en charla abierta con ciudadanos de #Xicohtzinco y #Papalotla, surgió un tema que comienza a repetirse en el sur del estado: los nombres que podrían figurar en el distrito 14 cuando llegue el momento de la definición política.
Entre los mencionados, uno llamó particularmente la atención: Edilberto Algredo Jaramillo.
Los vecinos recordaban que en Papalotla se realizaron 10 techumbres gestionadas durante su paso por la Cámara de Diputados. El dato llevó a revisar antecedentes y, efectivamente, en material informativo de una campaña pasada se señala que durante su periodo como diputado federal se habrían construido 104 techumbres en distintos puntos de Tlaxcala.
Más allá de cifras que siempre deben analizarse en su contexto presupuestal y administrativo, lo interesante es el debate de fondo: ¿qué se espera realmente de un legislador?
En teoría, su función es crear, reformar y vigilar leyes. En la práctica, la ciudadanía suele medirlos por su capacidad de gestión, es decir, por lo que logran aterrizar en territorio. Y ahí es donde la percepción cambia.
Edilberto no es nuevo en la escena pública. Fue presidente municipal de Xicohtzinco, diputado local, diputado federal y además participó en la etapa fundacional de Morena en Tlaxcala, acompañando el movimiento que hoy gobierna el país. Es, sin duda, un perfil con trayectoria y estructura política.
Sin embargo, la experiencia también abre preguntas legítimas:
¿qué tipo de agenda impulsaría hoy en un contexto distinto al de hace una década?
¿el electorado busca continuidad de perfiles conocidos con capacidad o renovación generacional?
La política del sur del estado ha demostrado que no basta con aparecer en la boleta; se requiere presencia constante, cercanía y resultados verificables. Y si algo dejó claro la conversación ciudadana es que la memoria colectiva pesa. Para bien o para mal.
Bien dicen que el trabajo legislativo no debería quedarse en el escritorio. Pero también es cierto que la gestión sin visión legislativa puede convertirse solo en obra aislada sin transformación estructural.
El distrito 14 no solo necesitará operadores políticos; requerirá perfiles con capacidad técnica, sensibilidad social y lectura del momento histórico que vive Tlaxcala.

Por ahora, los nombres comienzan a sonar. Y en este espacio iremos desmenuzando cada uno, con datos, contexto y análisis, porque más allá de simpatías o colores, la discusión de fondo debe centrarse en quién tiene realmente las tablas para legislar en lo local.
La radiografía apenas comienza.




