Rogelio Lara|
Mientras otros aceleran, se exhiben y se desgastan en la antesala electoral, el maestro Óscar Flores Jiménez, actual secretario de Finanzas del Estado de México, avanza por una ruta distinta: el bajo perfil. Sin actos proselitistas, sin discursos de campaña y sin estridencias, su nombre sigue creciendo en aceptación rumbo a la eventual candidatura al gobierno estatal de Tlaxcala.
No es casualidad. En los pasillos del poder ya es un secreto a voces que diversos actores políticos aspirantes a candidatos locales, federales, municipales e incluso a la gubernatura, han buscado reunirse con él. Algunos con proyecto real; otros, como suele ocurrir, solo levantaron la mano para ver qué podían obtener en la negociación política.
El escenario es claro: si quienes buscan la candidatura no logran consenso, Morena nacional no dudará en intervenir y definir al abanderado. Y es ahí donde el nombre de Óscar Flores cobra fuerza real. Perfil técnico, experiencia administrativa, sin escándalos y con aceptación creciente: una combinación que en tiempos de definición pesa más que los reflectores.
Por eso no sorprende que varios de esos supuestos aspirantes con “fuerza”, al menos en su propio discurso, se hayan adelantado a brindarle respaldo. No por convicción ideológica, sino por lectura política. Saben que, llegado el momento, el candidato podría no salir de la grilla local, sino de una decisión nacional.

Mientras tanto, Flores sigue trabajando, sumando silencios y acumulando apoyos. En política, a veces, no gana quien más grita, sino quien mejor entiende los tiempos.
Ahí se las dejamos de tarea…




