Por Catalina Flores Hernández
Presidenta de la Organización Mujeres del Tercer Milenio
A partir del análisis del profesor Rafael Guerrero, es claro que lo que ocurre en Venezuela no es un hecho aislado: es un ataque contra la soberanía de los pueblos que deciden controlar sus recursos. Petróleo, gas, litio… y también tierra y agua.
Quienes vivimos y trabajamos con el campo mexicano sabemos que cuando una nación defiende sus recursos, el castigo llega primero a las comunidades rurales: encarecimiento, abandono, migración forzada y hambre inducida. Así operan los bloqueos y las presiones externas.

Hoy es Venezuela; mañana puede ser cualquier país que proteja su tierra y su producción agrícola. Defender la soberanía no es ideología: es defender al campo, la alimentación y la vida de nuestros pueblos

Quienes trabajamos con organizaciones sociales y rurales sabemos que no puede haber justicia social sin soberanía. No hay desarrollo del campo posible cuando las decisiones estratégicas se toman fuera del país y al servicio de corporaciones que ven la tierra solo como mercancía.
Defender a Venezuela hoy, como plantea Rafael Guerrero, no es defender a un gobierno en abstracto; es defender el derecho de los pueblos a decidir sobre sus recursos y su futuro. Es también defender al campo latinoamericano, que históricamente ha resistido el despojo y que hoy vuelve a estar en el centro de una disputa global.





