Rogelio Lara|
Todo parece indicar que en Papalotla la próxima elección por la presidencia municipal tendrá un rasgo inédito y contundente: será una contienda marcada por mujeres. Es el reflejo de un escenario político donde ellas ya están caminando territorio, construyendo estructura y midiendo fuerzas.

Hoy, varias figuras femeninas comienzan a colocarse en el radar político local, cada una con trayectorias, fortalezas y también pendientes que la ciudadanía no perderá de vista.

En primer plano aparece Nely Lara, psicóloga y abogada de profesión, con experiencia en el servicio público. Su perfil técnico y su formación profesional la colocan como una opción que apuesta por el discurso de preparación y conocimiento institucional, un factor que empieza a pesar más entre un electorado cansado de improvisaciones.

También está Brenda Cecilia Villantes, actual diputada local por Morena, quien juega con la ventaja de la estructura, la visibilidad y el respaldo de un partido que, aunque desgastado, sigue siendo competitivo. Su reto no será menor: demostrar que su trabajo legislativo tiene impacto real en el municipio y no solo en el discurso.

En el caso de Laura Eliosa, su nombre ya no es nuevo en la boleta. Esta sería su tercera candidatura, tras buscar el distrito local y la presidencia municipal. La experiencia electoral suma, pero también cobra factura: el electorado suele preguntar qué cambió entre un intento y otro, y si ahora sí hay condiciones distintas para convencer o nuevamente será una más.

Angélica Rojas, maestra docente de profesión, se mantiene como una figura que avanza con cautela, pero con presencia constante. Su perfil educativo conecta con un sector social clave y le permite construir un discurso cercano a las problemáticas comunitarias, aunque aún deberá traducir esa cercanía en una propuesta política más sólida.

Por su parte, María del Rocío, ex regidora en el municipio, representa la experiencia desde el Cabildo y el conocimiento interno de la administración pública local, un activo que puede jugar a favor si logra capitalizarlo políticamente.

Finalmente, Martha Mena, médico de profesión, aparece en el tablero como otro perfil femenino que comienza a ser mencionado. Su formación en el ámbito de la salud le da una narrativa distinta, especialmente en un contexto donde los servicios médicos y la atención social siguen siendo temas sensibles para la población.

Lo interesante no es solo que sean mujeres. Lo verdaderamente relevante será qué proponen, cómo se diferencian y qué tan lejos están del desgaste de las viejas prácticas políticas. Papalotla no necesita solo un cambio de género en el poder, sino un cambio real en la forma de gobernar.

La moneda está en el aire. Y si algo queda claro, es que en Papalotla las mujeres ya no piden turno: están disputando el poder.